Finalizadas las VI Jornadas sobre Violencia de Género de la Abogacía Española, celebradas los días 4 y 5 de octubre en Reus y, con independencia de las conclusiones oficiales que se publiquen, como asistentes, nos formamos nuestra propia opinión que queremos compartir, no sin antes decir que salimos de allí con un sabor agridulce. Dulce y con las pilas recargadas por lo que parecen ser avances en la materia y por el gran nivel que se vio en las Jornadas.  Agrio porque queda mucho por hacer y depende Pde algo más que de voluntad y coraje.

Ya en la inauguración tuvimos la primera reflexión de calado por parte del Presidente del Consejo Catalán de Colegios de Abogados, Julio Naveira quien dijo que “Los hombres han de implicarse. Si el hombre no está implicado, esta lacra no tendrá solución”.

Parece un apunte tonto y sin embargo es fundamental. Parece que la violencia sea algo de mujeres, que sean las mujeres las que tengan que decir basta, pedir soluciones, que los hombres sean meros acompañantes. Por supuesto que hay hombres implicados, pero no son la mayoría. Basta fijarse en las fotos de las manifestaciones, de los encuentros, incluso de estas jornadas. Si conseguimos que los hombres se impliquen tanto como las mujeres, si conseguimos que sea una lucha de todos y no un “estamos con vosotras” seguramente se avanzará más rápido y mejor.

Otro concepto que se repitió y recalcó en muchas de las ponencias, es la educación. Estamos en una sociedad en la que se produce una continua pérdida de valores, una falta de respeto hacia todo lo distinto a nuestras propias creencias por lo que resulta fundamental educar en igualdad, practicar la empatía, sin olvidar a los hijos, esas dobles víctimas pues no solo ven la violencia ejercida sobre sus madres sino que la aprenden y son futuros maltratadores.

También quedó clara la necesidad de formación de los abogados en perspectiva de género. Se habló de una atención integral, de una abogacía formada y comprometida. También de aunar esfuerzos para que la asistencia letrada a la víctima desde el minuto cero, desde antes de poner la denuncia, no sea un derecho sino una obligación legal, como ocurre con la asistencia al detenido.

Se reflexionó sobre la necesidad de tener clara la distinción entre género y sexo. El género tiene que ver con los estereotipos en cuanto al rol del hombre y de la mujer. El sexo, con la discriminación por la condición masculina o femenina. Se nos puso un ejemplo muy claro para entenderlo. En un aparcamiento en Alemania hay plazas reservadas a mujeres, están más iluminadas y en una zona mucho más diáfana y de mayor amplitud. No es machismo, no es porque las mujeres conduzcan peor, es para evitar ataques sexuales en zonas oscuras. Eso es ver con perspectiva de género, no aplicar los estereotipos de género que no es otra cosa que las ideas simplificadas y fuertemente asumidas sobre las características, actitudes y aptitudes que se atribuyen a hombres o mujeres por el mero hecho de serlo.

Algo que parece tan obvio, no lo tiene claro ni nuestro Tribunal Supremo. Se dictan todavía muchas sentencias sin perspectiva de género, sentencias en las que parece que no se enjuicia al agresor sino a la víctima, su reacción, su modo de actuar, de vestir. Es aquello de la mujer del César no solo ha de ser honrada sino parecerlo.

Resulta cuanto menos chocante que en el último eurobarómetro todavía un 44% de los encuestados considera que la mujer es la que se ocupa de la casa y los hijos y el 43% considera que el rol del hombre es el de ganar dinero.

También se sacó a colación el Estatuto de la Víctima, para concluir que en la mayoría de los casos es papel mojado. No tiene aplicación práctica ni se tiene en cuenta por los tribunales. Las víctimas sobre el papel tienen muchos derechos pero en la realidad no es así.

Otro tema que se abordó fue el Pacto de Estado contra la violencia de género y su aplicación, pues requiere modificaciones legislativas de un calado enorme, con mayorías cualificadas, algo complicado en el panorama político actual.

Algo que ha surgido con el Pacto de Estado es lo que se llama víctima administrativa. En este caso son los servicios sociales, los especiales y los de acogida los que podrán acreditar la condición de víctima para poder acceder a los beneficios.

También se nos habló de la especialización y comarcalización de los Juzgados de Violencia, sin que a priori parezca lo mejor para la víctima, como tampoco lo es muchas veces la celebración de diligencias urgentes y juicios rápidos sin una adecuada y completa instrucción.

Se trataron las otras formas de violencia sobre la mujer que no son visibles por la sociedad. La mutilación genital femenina, los matrimonios forzados, los crímenes de honor, la trata de seres humanos, el acoso sexual del que en España dicen sentirse víctimas un 10% de las trabajadoras

Hubo una interesante ponencia sobre el procedimiento penal, sobre los tres errores presentes en el procedimiento penal, a saber, que los tipos penales prescinden de las diferencias de género, que cuando se hace la interpretación de la norma no se tiene en cuenta el género y que cuando se hace algo a favor de la igualdad se estigmatiza cualquier acto de discriminación positiva. Se habló de la criminalización primaria (en los tipos y estructuras penales), secundaria (cuando se juzga) y terciaria (en la ejecución). Se hizo un interesante repaso a las sentencia más significativas en cuanto a los mitos o estereotipos y aplicación de la perspectiva de género.

Tuvimos un repaso a los derechos de las trabajadoras víctimas de violencia de género, tanto si lo son por cuenta ajena, como funcionarias o autónomas y la imposibilidad práctica de aplicar esos derechos en la mayoría de los casos, funcionariado aparte, porque están condicionados a que concurran en la empresa las circunstancias que permitan la implantación. Basta con pensar en el cambio de centro. Es evidente que es un derecho imposible para las víctimas que trabajan en las pequeñas y medianas empresas.

Hubo dos ponencias relacionadas con la valoración del riesgo. De un Mosso d’Esquadra y de una médico forense miembro de una Unidad de Valoración del Riesgo que evidenciaron los distintos medios con que se cuenta según ciudades y como puede ello afectar a la adecuada valoración del riesgo.

Más o menos hay 200 instrumentos generalizados para predecir el riesgo. Quedó constancia que los sistemas de evaluación del riesgo son bastante deficientes sobre todo en los casos de riesgos extremos, hay algunos que califican a casi todas las víctimas de riesgo extremo. Ello está llevando a que vuelva a darse mucha importancia, a que se incluya la valoración del evaluador, de la persona que se entrevista con la víctima. Al final las herramientas no sirven tanto como la percepción personal, a la que se está volviendo. Y lo que está invalidando la eficacia preventiva de las herramientas es que las víctimas que aparecen como de menor riesgo son las que sufren agresiones extremas.

Lo cierto es que no es lo mismo una evaluación del riesgo por la Guardia Civil, Mossos d’Esquadra,  Ertzaintza o Policía Nacional que por las unidades especializadas de valoración del riesgo, donde se sustituye el rellenar formularios por las exploraciones, donde se evalúa tanto al hombre como a la mujer, donde son tres los profesionales intervinientes: un médico forense, un trabajador social y un psicólogo. Evidentemente no es lo mismo

No podía tampoco dejar de abordarse el tema de la violencia de género en relación a las nuevas tecnologías y al desarrollo espectacular de éstas en los últimos tiempos. Es cierto que las tecnologías han abierto un mundo de nuevas posibilidades pero también han abierto un mundo a nuevas formas de delinquir, también en violencia de género, especialmente entre adolescentes, que parece que si no están conectados no están en el mundo. A través de las redes e internet se producen nuevos riesgos con graves consecuencias para las víctimas como la viralidad, la permanencia incesante frente al derecho al olvido, el ciberacoso, la vulneración del derecho a la  intimidad de la pareja, o los delitos de injurias y vejaciones en las redes, sin que estos últimos tengan hoy por hoy, respuesta penal adecuada.  En cuanto a la prueba en estos nuevos tipos de delitos tecnológicos hay que ser conscientes de que son manipulables y volátiles, que no podemos quedarnos con el mero pantallazo, que habrá que empezar a pensar en la prueba de geolocalización, de identificación del nº ID…

También hubo dos interesantes ponencias en las que se trató el tema de los menores, del escaso papel de la víctima en esta jurisdicción, donde el objetivo fundamental es el propio menor expedientado en el proceso y su reeducación, a veces con medidas no privativas de libertad como los cursos de formación en igualdad y habilidades sociales y a veces con medidas privativas, como el internamiento en centros, pero, en cualquier caso, quedó claro que la participación de la víctima en estos procesos de menores es muy limitada.

Para finalizar os dejamos algunas de las frases que se dijeron en las distintas ponencias con las que nos quedamos y queremos compartir porque invitan a la reflexión:

  • Una sociedad no puede llamarse libre si no está libre de la violencia contra las mujeres.

  • Los hombres han de implicarse. Si el hombre no está implicado, esta lacra no tendrá solución

  • Hay que reflexionar sobre el difícil equilibrio entre el derecho de la víctima y el derecho de defensa.

  • Debemos hacer autocrítica y pensar en que estamos fallando para que las víctimas de violencia no consigan la defensa requerida o la empatía de los jueces.

  • La criminalización encubierta de las víctimas que practican algunos medios de comunicación también es violencia.

  • No siempre son las agresiones violentas las que acaban con la vida de la mujer. De hecho, la mayoría de los asesinatos vienen precedidos o de denuncias leves o incluso, de falta de denuncia.

  • Las personas deberían poder confiar en un sistema jurídico libre de mitos y estereotipos de género y en un poder judicial cuya imparcialidad no se vea comprometida por un sesgo de género

  • Las medidas laborales reconocidas a las víctimas están muy bien sobre el papel, pero en el estado español el 95% de las empresas tienen menos de 5 trabajadores.

  • En violencia de género la defensa de la víctima ha de dejar de ser un mero acompañante del Ministerio Fiscal.

  • Por mucho que se arbitren medidas para la reeducación de los menores, es necesaria la educación en la familia, la concienciación de que los patrones machistas son inadmisibles. Hay que educar para prevenir.

  • Escuchar a las víctimas es escuchar a su defensa letrada en el procedimiento. Hemos de luchar para que la abogacía pueda ser acusación particular con todos los elementos en el ámbito de violencia en menores.

  • Escuchar a las víctimas es protegerlas

  • Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio

____________________________________________________________________________________

VI JORNADES DE VIOLÈNCIA DE GENERE: EL LLARG CAMÍ FINS A L’ERADICACIÓ

Finalitzades les VI Jornades sobre Violència de Gènere de l’Advocacia Espanyola, celebrades els dies 4 i 5 d’octubre a Reus i, amb independència de les conclusions oficials que es publiquen, com a assistents, ens formem la nostra pròpia opinió que volem compartir, no sense abans dir que eixim d’allí amb un sabor agredolç. Dolç i amb les piles recarregades pel que pareixen ser avanços en la matèria i pel gran nivell que es va veure en les Jornades. Agre, perquè queda molt per fer i depén d’un poc més que de voluntat i coratge.

Ja en la inauguració vam tindre la primera reflexió de calat per part del President del Consell Català de Col·legis d’Advocats, Julio Naveira qui va dir que “Els hòmens han d’implicar-se. Si l’home no està implicat, esta alifac no tindrà solució. Pareix un apunt panoli i no obstant això és fonamental. Pareix que la violència siga quelcom de dones, que siguen les dones les que hagen de dir basta, demanar solucions, que els hòmens siguen mers acompanyants. Per descomptat que hi ha hòmens implicats, però no són la majoria. Basta fixar-se en les fotos de les manifestacions, de les trobades, inclús d’estes jornades. Si aconseguim que els hòmens s’impliquen tant com les dones, si aconseguim que siga una lluita de tots i no un “estem amb vosoltres, dones”, segurament s’avançarà més ràpid i millor.”

Un altre concepte que es va repetir i va recalcar en moltes de les ponències, és l’educació. Estem en una societat en què es produïx una contínua pèrdua de valors, una falta de respecte cap a tot el diferent de les nostres pròpies creences pel que resulta fonamental educar en igualtat, practicar l’empatia, sense oblidar els fills, eixes dobles víctimes perquè no sols veuen la violència exercida sobre les seues mares sinó que l’aprenen i són futurs maltratadores.

També va quedar clara la necessitat de formació dels advocats en perspectiva de gènere. Es va parlar d’una atenció integral, d’una advocacia formada i compromesa. També d’unir esforços perquè l’assistència lletrada a la víctima des del minut zero, des d’abans de posar la denúncia, no siga un dret sinó una obligació legal, com ocorre amb l’assistència al detingut.

Es va reflexionar sobre la necessitat de tindre clara la distinció entre gènere i sexe. El gènere té a veure amb els estereotips quant al rol de l’home i de la dona. El sexe, amb la discriminació per la condició masculina o femenina. Se’ns va posar un exemple molt clar per a entendre-ho. En un aparcament a Alemanya hi ha places reservades a dones, estan més il·luminades i en una zona molt més diàfana i de major amplitud. No és masclisme, no és perquè les dones conduïsquen pitjor, és per a evitar atacs sexuals en zones fosques. Això és veure amb perspectiva de gènere, no aplicar els estereotips de gènere que no és una altra cosa que les idees simplificades i fortament assumides sobre les característiques, actituds i aptituds que s’atribuïxen a hòmens o dones pel mer fet de ser-ho. Això que pareix tan obvi, no ho té clar ni el nostre Tribunal Suprem. Es dicten encara moltes sentències sense perspectiva de gènere, sentències en què pareix que sentències en què pareix que no s’enjudicia a l’agressor sinó a la víctima, la seua reacció, el seu mode d’actuar, de vestir. És allò de la dona del Cèsar no sols ha de ser honrada sinó paréixer-ho.

Resulta com menys xocant que en l’últim eurobaròmetre encara un 44% dels enquestats considera que la dona és la que s’ocupa de la casa i els fills i el 43% considera que el rol de l’home és el de guanyar diners.

També es va traure a col·lació l’Estatut de la Víctima, per a concloure que en la majoria dels casos és paper mullat. No té aplicació pràctica ni es té en compte pels tribunals. Les víctimes sobre el paper tenen molts drets però en la realitat no és així.

Un altre tema que es va abordar va ser el Pacte d’Estat contra la violència de gènere i la seua aplicació, perquè requerix modificacions legislatives d’un calat enorme, amb majories qualificades, quelcom complicat en el panorama polític actual.

Quelcom que ha sorgit amb el Pacte d’Estat és el que s’anomena víctima administrativa. En este cas són els servicis socials, els especials i els d’acollida els que podran acreditar la condició de víctima per a poder accedir als beneficis.

També se’ns va parlar de l’especialització i comarcalització dels Jutjats de Violència, sense que a priori parega el millor per a la víctima, com tampoc ho és moltes vegades la celebració de diligències urgents i juís ràpids sense una adequada i completa instrucció.

Es van tractar les altres formes de violència sobre la dona que no són visibles per la societat. La mutilació genital femenina, els matrimonis forçats, els crims d’honor, la tracta de sers humans, l’acaçament sexual del que a Espanya diuen sentir-se víctimes un 10% de les treballadores.

Va haver-hi una interessant ponència sobre el procediment penal, sobre els tres errors presents en el procediment penal, a saber, que els tipus penals prescindixen de les diferències de gènere, que quan es fa la interpretació de la norma no es té en compte el gènere i que quan es fa quelcom a favor de la igualtat s’estigmatitza qualsevol acte de discriminació positiva. Es va parlar de la criminalización primària (en els tipus i estructures penals) , secundària (quan es jutja) i terciària (en l’execució) . Es va fer un interessant repàs a les sentència més significatives quant als mites o estereotips i aplicació de la perspectiva de gènere.

Vam tindre un repàs als drets de les treballadores víctimes de violència de gènere, tant si ho són per compte d’altri, com a funcionàries o autònomes i la impossibilitat pràctica d’aplicar eixos drets en la majoria dels casos, funcionariat a banda, perquè estan condicionats que concórreguen en l’empresa les circumstàncies que permeten la implantació. N’hi ha prou amb pensar en el canvi de centre. És evident que és un dret impossible per a les víctimes que treballen en les xicotetes i mitjanes empreses.

Hi hagueren dos ponències relacionades amb la valoració del risc. D’un Mosso d’Esquadra i d’una metge forense membre d’una Unitat de Valoració que van evidenciar els distints mitjans amb què es compte segons ciutats i com pot això afectar l’adequada valoració del risc.

Més o menys hi ha 200 instruments generalitzats per a predir el risc. Va quedar constància que els sistemes d’avaluació del risc són prou deficients sobretot en els casos de riscos extrems, hi ha alguns que qualifiquen a quasi totes les víctimes de risc extrem. Això està portant a què torne a donar-se molta importància, que s’incloga la valoració de l’avaluador, de la persona que s’entrevista amb la víctima. Al final les ferramentes no servixen tant com la percepció personal, a la que s’està tornant. I el que està invalidant l’eficàcia preventiva de les ferramentes és que les víctimes que apareixen com de menor risc són les que patixen agressions extremes. La veritat és que no és el mateix una avaluació del risc per la Guàrdia Civil, Mossos d’Esquadra, Ertzaintza o Policia Nacional que per les unitats especialitzades de valoració del risc, on se substituïx l’omplir formularis per les exploracions, on s’avalua tant a l’home com a la dona, on són tres els professionals intervinents: un metge forense, un treballador social i un psicòleg. Evidentment no és el mateix.

No podia tampoc deixar d’abordar-se el tema de la violència de gènere en relació a les noves tecnologies i al desenrotllament espectacular d’estes en els últims temps. És cert que les tecnologies han obert un món de noves possibilitats però també han obert un món a noves formes de delinquir, també en violència de gènere, especialment entre adolescents, que pareix que si no estan connectats no estan en el món. A través de les xarxes i internet es produïxen nous riscos amb greus conseqüències per a les víctimes com la viralidad, la permanència incessant enfront del dret a l’oblit, el ciberacoso, la vulneració del dret a la intimitat de la parella, o els delictes d’injúries i vexacions en les xarxes, sense que estos últims tinguen ara com ara, resposta penal adequada. Quant a la prova en estos nous tipus de delictes tecnològics cal ser conscients que són manipulables i volàtils, que no podem quedar-nos amb el mer pantallazo, que caldrà començar a pensar en la prova de geolocalización, d’identificació del núm. ID…

També va haver-hi dos interessants ponències en què es va tractar el tema dels menors, de l’escàs paper de la víctima en esta jurisdicció, on l’objectiu fonamental és el propi menor expedientat en el procés i la seua reeducació, a vegades amb mesures no privatives de llibertat com els cursos de formació en igualtat i habilitats socials i a vegades amb mesures privatives, com l’internament en centres, però, en tot cas, va quedar clar que la participació de la víctima en estos processos de menors és molt limitada.

Per a finalitzar vos deixem algunes de les frases que es van dir en les distintes ponències amb què ens quedem i volem compartir perquè inviten a la reflexió:

– Una societat no pot cridar-se lliure si no està lliure de la violència contra les dones.

– Els hòmens han d’implicar-se. Si l’home no està implicat, esta alifac no tindrà solució

– Cal reflexionar sobre el difícil equilibri entre el dret de la víctima i el dret de defensa.

– Hem de fer autocrítica i pensar en que estem fallant perquè les víctimes de violència no aconseguisquen la defensa requerida o l’empatia dels jutges.

– La criminalització encoberta de les víctimes que practiquen alguns mitjans de comunicació també és violència.

– No sempre són les agressions violentes les que acaben amb la vida de la dona. De fet, la majoria dels assassinats vénen precedits o de denúncies lleus o inclús, de falta de denúncia.

– Les persones haurien de poder confiar en un sistema jurídic lliure de mites i estereotips de gènere i en un poder judicial la imparcialitat del qual no es veja compromesa per un caire de gènere

– Les mesures laborals reconegudes a les víctimes estan molt bé sobre el paper, però en l’estat espanyol el 95% de les empreses tenen menys de 5 treballadors.

– En violència de gènere la defensa de la víctima ha de deixar de ser un mer acompanyant del Ministeri Fiscal.

– Per molt que s’arbitren mesures per a la reeducació dels menors, és necessària l’educació en la família, la conscienciació que els patrons masclistes són inadmissibles. Cal educar per a previndre.

– Escoltar les víctimes és escoltar a la seua defensa lletrada en el procediment. Hem de lluitar perquè l’advocacia puga ser acusació particular amb tots els elements en l’àmbit de violència en menors.

– Escoltar les víctimes és protegir-les

– És més fàcil desintegrar un àtom que un preju

 

Written by